Violencia: es el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o una comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones (véase OMS, 2003, 5, citado en Monclús, 2005, 29).

Entendida como aquellas situaciones en las que alguien se mueve con relación a otros en el extremo de la exigencia de obediencia y sometimiento de una persona en contra de su voluntad, cualquiera que sea la forma como esto ocurra.

Es un ejercicio de poder y autoridad que ofende, perjudica y quebranta los derechos de la persona ya que ocasiona daño, lesión, incapacidad, incluso puede provocar la muerte. Existe un arriba, donde esta quien ejerce el poder y existe un abajo, quien se somete a ese poder, esto puede ser real o simbólico (Torres, 2011, Bonino,1995; Velásquez, 2003, et al.).

De acuerdo con esta autora (Espinar, 2006, 25-26), Galtung define estas formas de violencia del siguiente modo:

Triángulo de Violencias
  • Violencia directa. Es visible y se refiere a la agresión física, verbal o ambas; se manifiesta en forma de conductas en las que la persona causante es fácilmente identificada, ya que se trata de un tipo de violencia que se vive cara a cara.
  • Violencia estructural. Se genera en condiciones de explotación, discriminación, marginación, dominación e injusticia social dentro de sociedades donde impera un poder desigual que otorga oportunidades de vida diferenciadas y distribución desigual de los recursos. A veces no es fácil identificar quién ejerce esta violencia. La pobreza o la injusticia laboral son ejemplos de este tipo de violencia.
  • Violencia cultural. Es un ataque contra rasgos culturales e identidades colectivas de una comunidad o de algún grupo. Está presente también cada vez que se fomenta y justifica la violencia directa y estructural en cualquiera de sus formas. Si bien no es obvia, puede deducirse cuando en las prácticas o representaciones culturales la explotación, la represión y la exclusión se perciben como normales y naturales o simplemente no se captan como tales. El ataque o la negación de derechos a grupos humanos por el sólo hecho de pertenecer a una etnia o una identidad sexual como la homosexualidad son ejemplos de violencia cultural que se entrelazan con violencia estructural en tanto discriminan y marginan.

Estas tres formas de violencia están estrechamente interrelacionadas; la violencia puede empezar en cualquiera de las esquinas del triángulo y, por ello, para prevenirla, enfrentarla y eliminarla, se deberá actuar simultáneamente sobre los tres ángulos.

Es importante señalar que la violencia cobra forma en todo aquello que impide u obstaculiza el desarrollo de las personas y la vigencia de los derechos humanos, por ello insistiremos en que no se produce exclusivamente cuando se emplea la fuerza física.

 

Violencia de género: es un tipo específico de violencia que se ejerce en contra de las personas (sean adultas o infantes) por el simple hecho de ser mujer u hombre. Ocurre cuando, por ejemplo, a alguien se le niega o se le prohíbe el acceso a la educación sólo por tratarse de una mujer, o cuando nos parece normal o hasta alentamos el que un hombre agreda físicamente a cualquier persona para resolver un conflicto. Un ejemplo de definiciones culturales donde lo femenino y lo masculino se entienden de manera desigual y jerárquica, y por lo tanto generan un modo de pensar violento contra hombres y mujeres.

Es la forma de violencia que se fundamenta en relaciones de dominación y discriminación por razón de género y en definiciones culturales donde lo femenino y lo masculino se entienden de manera desigual y jerárquica. “Incluye maltrato físico, amenazas, coerción o privación de la libertad de ser y de actuar. Tiene como consecuencia un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer o el hombre, por el solo hecho de serlo” (INMUJERES, PNUD, 2006, 98).

Violencia contra la mujeres: Cualquier acción u omisión, basada en su género, que cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público (Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, Cap. I, Art. 5, Fracc. IV).

Violencia contra las niñas y los niños: Uso deliberado de la fuerza física o el poder, real o en forma de amenaza contra una niña o un niño por parte de una persona o grupo, que tenga, o pueda tener como resultado, lesiones, daños psicológicos, un desarrollo deficiente, privaciones o incluso la muerte, perjuicio efectivo o potencial a su salud, a su supervivencia, desarrollo o dignidad (definiciones retomadas de la Convención de los Derechos del Niño (1989) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Violencia escolar: “La violencia dentro de la escuela puede ocurrir entre un individuo y otro, entre grupos, o implicar a un conjunto escolar y aún a la institución en su totalidad. [Algunos especialistas] han expuesto que la violencia en un grupo escolar se presenta con mayor probabilidad cuando en éste predominan las sanciones o las formas disciplinarias rígidas como principales formas de control del maestro o la maestra sobre sus estudiantes, y cuando el profesor o la profesora no son capaces de lograr un liderazgo basado en el fomento del trabajo en equipos” (Ortega, 2005).

La violencia escolar también se manifiesta de distintos modos pero adquiere connotaciones diferentes dependiendo de las personas implicadas. De este modo, podemos distinguir aquella que ocurre entre el personal docente y el alumnado y aquella que se da entre el alumnado y, dentro de ambas, podemos detectar sesgos de género o violencia basada en el género.

Por su parte, la violencia entre el alumnado conocida como bullying, puede manifestarse del siguiente modo:

Violencia entre pares (bullying): Fenómeno de violencia interpersonal injustificada que ejerce una persona o grupo contra sus semejantes y que tiene efectos de victimización en la persona que lo recibe. Se trata, estructuralmente, de abuso de poder entre pares. Del mismo modo se le denomina “acoso escolar” y puede expresarse en diferentes tipos de maltrato físico y/o psicológico, pero de manera deliberada y continua, y con el objetivo de someter o asustar a una persona (SEP, 2009, 98).

También se define como el comportamiento agresivo e intencional que implique un desequilibrio de poder o de fuerzas entre estudiantes. Las prácticas incluyen golpear, empujar, burlar, insultar, excluir, hacer gestos que denoten intención de hacer daño, acoso sexual y —más recientemente— el envío de mensajes insultantes por correo electrónico o teléfonos celulares” (SEP-UNICEF, 2009, 98). Dos de las características específicas de estas conductas de acoso son: “Que se producen repetidamente en el tiempo, y siempre dirigidas a las mismas personas. Las personas que ejercen esta violencia física y/o verbal lo hacen con la intención clara de molestar y humillar, y generalmente sin que haya provocación previa por parte de la víctima” (Idem).

No discriminación: “Es el derecho de toda persona a ser tratada de manera homogénea, sin exclusión, distinción o restricción arbitraria, de tal modo que se le haga posible el aprovechamiento de sus derechos y libertades fundamentales y el libre acceso a las oportunidades socialmente disponibles; siempre y cuando un tratamiento preferencial temporal hacia ella o hacia su grupo de adscripción no sea necesario para reponer o compensar el daño histórico y la situación de debilidad y vulnerabilidad actuales causada por prácticas discriminatorias previas contra su grupo” (Rodríguez Zepeda, 2006).

Igualdad de género: Parte del postulado de que, tanto hombres como mujeres, tienen libertad para desarrollar sus habilidades, conocimientos, aptitudes y capacidades personales, sin que nada de ello le sea limitado por estereotipos, roles de género rígidos o prejuicios. Vivir en igualdad de género, de trato y de oportunidades, implica que se han considerado los comportamientos, aspiraciones y necesidades específicas, tanto de las mujeres como de los hombres, y que éstas han sido valoradas y favorecidas según sus diferencias. No significa que hombres y mujeres tengan que convertirse en un ente similar, sino que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependerán del hecho de haber nacido hombre o mujer (PUEG, 2008, 21).

  • Seguimiento y Evaluación

    Gestión Educativa

    Área estratégica de apoyo a las Escuelas del Sector Educativo de Durango. En ésta área encontraras acompañamiento técnico para la inclusión de las perspectivas de derechos humanos, igualdad de género y erradicación de la violencia en tu práctica docente. Y si eres alumno, podrás informarte si en tus planes de estudio estos temas están incluidos.

     
  • Educación integral en sexualidad

    Educación integral en sexualidad

    La Secretaría de Educación Pública a través de las Unidades de Igualdad de Género en las Secretarías de Educación de los Estados está trabajando para incluir la educación sexual con enfoque de derechos humanos, que integre los  aspectos psicológicos, afectivos, sociales y biológicos desde preescolar hasta educación superior